Como dice el dicho: bien está lo que bien acaba.
Lo digo porque todavía no me creo que esta lata haya resultado tan bien. Todo el proceso fue desastroso.
Es un trabajo que se propuso en
Bordando Juntos, y con el que se dieron instrucciones claras y fáciles de seguir... pero como una es como es... pues así le va. Creo que lo único que hice como es debido fue pintar la lata de blanco.
No usé servilletas de decoupage. Error nº1.
Tenía claro que quería poner estos motivos de recortables, así que saqué la impresora y, ni corta ni perezosa, lo imprimí en papel normal y corriente. Error nº2.
El cartucho de tinta a color estaba en las últimas, y salió todo en tonos rosados (porque por mucho que me empeñe, por "sepia" no va a colar ¿verdad?). Pues eso, error nº3.
Podría haber bajado a la copistería a que me lo imprimiesen bien, pero ¿pa'queeeeé? si eso le daría un toque mas "vintage"... anda que no...
En fin, vamos a dejarlo en error nº3 bis. A partir de aquí ya paso de llevar la cuenta.
Total que lo recorto, lo distribuyo sobre el bote... y al ponerme a dar cola ¡¡¡¡halaaaaaaa!!!! que se empieza a emborronar... todo el bote lleno de manchurrones rosas y los vestiditos desvahídos.
Claro, si es que las instrucciones están para algo, eska.
Para colmo, la cola no agarra sobre la pintura que he dado (¿demasiado diluida, quizás?) y empieza a gotear. Tuve que dejarlo escurrir un tiempo, y ya medio seco y pegajoso, ir dando toquecitos con una esponja, como si hiciera un estarcido.
Lo dicho: un desastre. Pero debe de ser que el horóscopo me favorecía ese día, porque al secarse hasta parece "vintage" de verdad, y me gusta mucho -mucho, mucho- cómo ha quedado.
De los errores se aprende. Ahora ya sé como NO se decora un bote con decoupage. Con los siguientes seguiré las instrucciones como es debido.
Que si, palabrita.